La montaña seguirá ahí mañana
La montaña no entiende de prisas ni de fines de semana. Si las fuerzas fallan, el calor aprieta o el tiempo cambia, la mejor decisión suele ser la más difícil: dar media vuelta. La cima seguirá ahí esperando.
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El problema es que, demasiadas veces, dejamos que las prisas decidan por nosotros: llegar a una cima "porque ya falta poco", continuar pese al cansancio, no dar la vuelta porque ya se ha invertido mucho tiempo o confiar en que el tiempo aguantará una hora más.
Las prisas nunca son buenas compañeras en la montaña. Si el calor aprieta, el tiempo empeora o las fuerzas fallan, es momento de renunciar sin complejos. Ningún objetivo, ninguna cima merece poner en riesgo nuestra vida… ni la de los rescatistas. La montaña seguirá esperando; lo importante es regresar a casa.
“La montaña nos regaló cumbres, paredes, nieblas, chordones y buenos amigos. Lo mejor de todo es que siempre nos permitió volver para contarlo”. (FG)
De los 31 rescates de esta pasada semana, no todos son fruto
de una imprudencia. Hay caídas fortuitas, problemas médicos imprevisibles o un
desprendimiento de piedras que nadie puede evitar. Pero también aparecen una y
otra vez el agotamiento, las deshidrataciones, los golpes de calor, las
personas extraviadas —falta
de mapa, brújula, GPS…— o
quienes se quedan sin fuerzas para regresar. Muchos de esos rescates, muchas
intervenciones de los GREIM, podrían evitarse con una retirada a tiempo.
Hoy basta un GPS y una aplicación para creer que estamos preparados, cuando la montaña sigue teniendo las mismas reglas que hace cincuenta años. La mejor cima es volver a casa. Si hoy no se puede, habrá otro día. Dar media vuelta no es un fracaso; muchas veces es la decisión más inteligente.
La cumbre
es opcional; el regreso, obligatorio.
FG / JACATIMES




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