La infraestructura lleva más de tres años de retraso
Trasportes rescinde el contrato con la constructora y licitará de urgencia uno nuevo para concluir una actuación que ya está ejecutada en un 98 %, lo que retrasará de nuevo la apertura de una infraestructura clave para la A-23, la variante de Sabiñánigo.
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La esperada variante de Sabiñánigo volverá a sufrir un importante
retraso. El Ministerio de Transportes ha decidido rescindir el contrato de las
obras después de que los trabajos lleven siete meses completamente paralizados.
La decisión obligará ahora a licitar de urgencia un nuevo contrato para
finalizar una actuación de la que apenas resta un 2 % de ejecución.
La paralización comenzó el pasado mes de diciembre, cuando la
unión temporal de empresas formada por Rover y Aldesa retiró la maquinaria al
no alcanzar un acuerdo económico con el ministerio sobre un tercer modificado
del proyecto. Según explicó este jueves el delegado del Gobierno en Aragón, las
cantidades reclamadas por la adjudicataria resultaban inasumibles para la
Administración, lo que ha desembocado finalmente en la ruptura del contrato.
La variante, de 8,6 km de longitud, unirá los dos enlaces de
Sabiñánigo en la autovía A-23 y está llamada a eliminar buena parte del tráfico
que actualmente atraviesa la localidad, especialmente durante los fines de semana
de invierno y otras épocas de gran afluencia hacia el Pirineo. Aunque la
infraestructura debía haberse puesto en servicio hace más de tres años,
sucesivos modificados del proyecto han ido acumulando retrasos.
La situación
ha generado una creciente preocupación entre instituciones, empresarios y
agentes sociales del Alto Aragón. El pasado mes de mayo, las principales
organizaciones económicas de la provincia reclamaron una solución urgente al
bloqueo de unas obras que permanecen prácticamente terminadas, pero cuya
apertura deberá seguir esperando mientras se adjudica y ejecuta el nuevo
contrato.
MARGARITA / JACATIMES





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