Garzón, el ministro que nos sacó los colores por comer tanta carne, pide ahora que la mitad de la fruta incluida en los menús escolares sea de proximidad y que el 5% de los alimentos en las bandejas de los alumnos sean ecológicos, lo que encarecerá el recibo a los padres, según dicen.

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Pues señor, ahora pretende, por decreto, que nuestros niños prescindan de los postres que más les gustan, que coman muy poca carne —una vez a la semana— y que beban agua de grifo, entre otras cosas. Según el ministro en cuestión y cuestionado, se trata de regular una alimentación “saludable y sostenible” en los centros educativos.

La propuesta, en forma de decreto como es habitual, busca que los comedores escolares ofrezcan, al menos, un 45 % de frutas de proximidad, eleven hasta un 5 % los alimentos ecológicos y se prioricen todos aquellos respetuosos con el bienestar animal y el medio ambiente.

Dicen los que saben de esto que cuatro de cada diez niños españoles de entre 6 y 9 años están en sobrepeso y que una dieta adecuada podría corregir esta cifra en beneficio de su salud. Desde el Colegio Oficial de Dietistas Nutricionistas creen que la comida propuesta es mucho más cara y que, sin ayudas públicas, es poco creíble que la norma pueda cumplirse.

En cuanto al aspecto ecológico, se sabe que, en muchas ocasiones, es una cuestión de márquetin más que otra cosa, puesto que la certificación permite cultivo en invernaderos, maduración en cámaras y uso de compuestos de cobre como fertilizantes, malos para la salud y el medio ambiente.

Terminando, estos son, aunque no todos, los principales alimentos regulados en el decreto, aún por aprobar:

Carnes: máximo tres a la semana y solo una de ellas roja.
Postres: cuatro o cinco días se ofrecerá fruta. Solo uno podrá ser otro postre, priorizando el yogur y la cuajada naturales y el queso fresco batido.
Zumos y otras bebidas: solo se contempla que se beba agua del grifo, servida en jarra.
Pescado: evitar pescados con alto contenido de mercurio, tales como el pez espada/emperador, atún rojo, tiburón (cazón, marrajo, mielgas, pintarroja y tintorera) y lucio.
Fritos: máximo dos veces por semana.
Precocinados como pizzas, canelones, croquetas, empanadillas, pescados o carnes rebozadas, entre otros, se limitará como máximo a tres raciones al mes.
Bebidas refrescantes: En los centros educativos no se permitirá la venta de bebidas refrescantes con un contenido de cafeína superior a los 15 miligramos por 100 mililitros.

Esta reglamentación, si se establece, aportaría problemas adicionales a las familias que ya pasan lo suyo para llegar a fin de mes. También para algunos centros que comenzaron las clases el día 8 —como en Aragón— y que podrían haber cerrado ya la contratación del catering escolar en otras condiciones.

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