Crece el malestar en las comarcas
Las obras de Sabiñánigo llevan casi un año paralizadas cuando solo resta un 2 % de ejecución, mientras que el recurso de un hotel ha frenado el inicio de la variante de Jaca. Los plazos de otros tramos de la A-21 y la A-23 apuntan a que la conexión por autovía del Pirineo todavía tardará años en completarse.
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| ARAGÓNPLAY |
Las comunicaciones por carretera del Pirineo aragonés
atraviesan una nueva etapa de incertidumbre. Este sábado, entre 300 y 400
personas se concentraron en Sabiñánigo para reclamar la reanudación de las
obras de su variante, paralizadas desde finales de 2025 pese a que solo queda
por ejecutar alrededor del 2 % de los ocho kilómetros del trazado. Los
convocantes, respaldados por asociaciones empresariales y vecinales de
Jacetania, Alto Gállego y Sobrarbe, exigen fechas concretas y soluciones que
mejoren la seguridad y la circulación.
En Jaca, el comienzo de la variante que enlazará la A-23 con
la A-21 también está bloqueado, aunque por un motivo diferente. El Aparthotel
& Spa Jacetania, con 105 apartamentos, ha recurrido la adjudicación de las
obras, valoradas en 135 millones de euros, al considerar que el proyecto no
garantiza el acceso al establecimiento durante la construcción de un falso
túnel, y advierte de que el cierre previsto de su entrada principal durante
entre 18 y 24 meses perjudicaría a una plantilla de 40 trabajadores. El recurso
ha suspendido la formalización del contrato hasta que se pronuncie el tribunal
competente, por lo que no hay fecha confirmada para el inicio de los trabajos.
A estos dos obstáculos se suma el lento avance del conjunto
de las autovías pirenaicas. En la A-23, el tramo Sabiñánigo-Lanave, de 8,5
kilómetros, está en obras y tiene un plazo de ejecución de 59 meses, aunque el
Ministerio se ha comprometido a intentar acortarlo. En la A-21, el tramo Puente
la Reina de Jaca-Fago continúa en fase de actualización del proyecto: si se
cumplen los plazos previstos, las obras podrían licitarse en 2029 y comenzar en
2030, con otros cuatro o cinco años de ejecución.
La consecuencia es que los habitantes y las empresas de
estas comarcas tendrán que seguir conviviendo con importantes limitaciones de
movilidad durante años. Mientras tanto, las asociaciones del territorio
reclaman información transparente, calendarios fiables y soluciones que
permitan mejorar unas comunicaciones esenciales para la actividad económica, la
seguridad vial y el turismo del Pirineo.






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