Atascos de tráfico reactivan la presión para el desdoblamiento. El Gobierno de Aragón ha vuelto a pedir al Ministerio de Transportes que adelante la conversión en autovía del tramo Lanave–Sabiñánigo, tras un puente festivo con retenciones de hasta 15 kilómetros en los accesos al Pirineo aragonés.
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| ARCHIVO JT |
El consejero de Fomento ha denunciado la “desigualdad” que, a su juicio, sufre Aragón frente a otros territorios y ha insistido en que el actual calendario del Estado sitúa el fin de la obra en 2029, un plazo que el Ejecutivo autonómico considera “intolerable”. Se recuerda que ya se propuso un cronograma alternativo que permitiría concluir en 2026.
Los atascos vividos este fin de semana largo en la A-23 y en
el tramo sin desdoblar de la N-330 volvieron a colapsar la llegada y salida del
Pirineo, afectando a cientos de conductores y generando demoras de varias
horas. El Gobierno autonómico considera que esta situación perjudica la
seguridad vial, daña la imagen de Aragón y limita el desarrollo de la comarca
pirenaica.
El consejero ha explicado que la petición de acelerar los
trabajos no es nueva: ya se remitió una carta a Transportes en marzo de 2024 y
se reiteró en la reunión bilateral de diciembre de ese mismo año, sin que
—según sostiene— se hayan obtenido respuestas satisfactorias ni avances
concretos en la reducción de plazos.
Además, el Ejecutivo aragonés ha reclamado refuerzos y más
recursos para gestionar el tráfico en fechas de alta afluencia al Pirineo,
señalando que la Delegación del Gobierno debería haber facilitado itinerarios
alternativos y mayor atención en carretera. “Si no se está siendo diligente en
la obra, al menos debería serlo la gestión”, ha resumido el consejero, instando
a planificar medidas para los próximos puentes festivos.
ARAGONHOY / JACATIMES





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