La solemnidad del Corpus Christi volvió a llenar de historia, símbolos y colorido las calles de Jaca este domingo. La procesión estuvo marcada por el regreso, tras décadas, de la antigua Custodia de la Minerva, una pieza del siglo XVI, y por las tradicionales alfombras florales elaboradas por vecinos y cofradías.
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ISIDORO RAIGÓN | Autor de la talla de la Cofradía del Cristo Resucitado |
Por primera vez en décadas, la Custodia de la Minerva salió
del Museo Diocesano para presidir la procesión del Corpus Christi en Jaca, en
una jornada que aunó tradición y circunstancias excepcionales. La causa fue la
imposibilidad de utilizar la custodia procesional habitual, debido a las obras
en el pórtico occidental de la Catedral. Ante ello, el Cabildo optó por portar
en andas esta valiosa pieza renacentista, elaborada en 1575 y relacionada con
el rito de la Minerva, una práctica de adoración eucarística llegada desde Roma
y vigente en Jaca desde 1570.
La procesión experimentó además cambios en su recorrido
debido a otras obras en la vía pública. Este año no llegó a la Iglesia de las
Benitas ni completó el tramo final de la Calle Mayor, regresando antes a la
Catedral por una ruta distinta a la habitual. A pesar del trayecto más corto,
la jornada cobró un valor añadido con la primera participación del nuevo obispo
de Jaca, Mons. Pedro Aguado —“llamadme
Padre Pedro”—, ordenado una
semana antes.
Como es tradición, vecinos, cofradías y peñas se volcaron en la confección de alfombras florales para embellecer el paso del Santísimo. En la Plaza de la Catedral se volvió a elaborar la gran alfombra de serrín y virutas de colores, dirigida por Pedro Larraz, con un diseño dedicado al Año Jubilar del Camino de Santiago. También se repitió, frente a la Iglesia de Santiago, el motivo floral del ábside.
La misa se celebró a las 10:30 h en la
Catedral y, como es costumbre, los niños y niñas que tomaron la Primera
Comunión este año encabezaron el cortejo.
MARGARITA / JACATIMES
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