Con fines farmacéuticos y cosméticos
Un proyecto europeo está ensayando en Espierre, núcleo perteneciente a Biescas, el cultivo de lavanda en antiguas tierras agrícolas abandonadas, para explorar nuevas oportunidades económicas complementarias a la agricultura tradicional de montaña.
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| ICLGROWING |
El proyecto LIFE
Pyrenees4Clima ha puesto en marcha una experiencia piloto basada en el cultivo
de lavanda en parcelas que llevaban más de seis décadas sin uso agrícola. La
iniciativa pretende comprobar si las plantas aromáticas y medicinales pueden
convertirse en una alternativa viable para aprovechar terrenos actualmente
abandonados en el Pirineo.
La actuación forma
parte de un programa transfronterizo que se desarrollará entre 2024 y 2031 con
el objetivo de mejorar la adaptación al cambio climático en los territorios
pirenaicos. En Aragón participa el Centro de Investigación y Tecnología
Agroalimentaria de Aragón (CITA), que coordina distintas iniciativas
relacionadas con la diversificación de la agricultura de montaña.
Los impulsores del
proyecto subrayan que no se busca sustituir los cultivos tradicionales, sino
ofrecer nuevas posibilidades en parcelas con limitaciones de tamaño, altitud o
climatología. Las plantas aromáticas encajan especialmente bien en explotaciones
familiares y pequeñas superficies, características habituales en muchas zonas
pirenaicas.
La lavanda se destina
principalmente a la producción de aceites esenciales para las industrias
farmacéutica y de perfumería, aunque también puede aprovecharse como planta
seca o para la elaboración de productos cosméticos. El ensayo de Espierre forma
parte de un conjunto de 33 actuaciones previstas en todo el Pirineo, de las que
14 se desarrollarán en Aragón con una inversión global cercana a los 20 millones
de euros.
MARGARITA / JACATIMES





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