Tras meses desaparecida
La cima de Peña Gratal vuelve a lucir una cruz después de que fuera arrancada meses atrás. La reposición, impulsada por un montañero de Huesca, coincide con la reciente reinstalación de la cruz del Aneto y reabre el debate entre tradición, simbolismo y conservación del entorno natural.
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La nueva cruz fue colocada el pasado fin de semana por
Fernando Lacampa, vecino de Huesca y habitual de esta conocida cima prepirenaica
situada a 1563 metros de altitud. El montañero realizó la ascensión acompañado
por otras tres personas, que transportaron hasta la cumbre tanto la estructura
metálica como un saco de cemento para fijarla de nuevo sobre una base sólida.
La pieza, fabricada por el herrero José Manuel Larripa,
incorpora una placa con la inscripción “Pico Gratal 1563 metros”. Según explicó
Lacampa al Heraldo de Aragón, la iniciativa surgió tras comprobar que la
antigua cruz había desaparecido meses atrás. Para él, el valor del símbolo está
ligado sobre todo a la memoria personal y familiar vinculada a esta montaña muy
frecuentada por senderistas y corredores de la provincia.

La reposición llega apenas unos días después de que otra
cruz fuera instalada de nuevo en el Aneto para sustituir la original,
vandalizada el pasado abril. Ambos casos han vuelto a poner sobre la mesa el
debate sobre la presencia de símbolos religiosos en espacios naturales y
cumbres de montaña del Pirineo aragonés.
Mientras algunos colectivos consideran que estos elementos
alteran el paisaje y suponen una artificialización innecesaria del entorno,
otros defienden su valor histórico, cultural y montañero. En la Jacetania
existen ejemplos muy conocidos, como la cruz del Oroel, visible desde Jaca y
convertida desde hace más de un siglo en una de las imágenes más reconocibles
del paisaje pirenaico.
LUGARESDEAVENTURA / JACATIMES




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