Mala salud forestal
Varias causas derivadas del cambio climático aceleran la mortalidad del abeto. Expertos de todo el Pirineo analizan en Jaca y Villanúa el deterioro de los abetales, donde la combinación de factores climáticos y biológicos está acelerando la mortalidad de este árbol tan nuestro.
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| WIKIPEDIA |
La mala salud de los
abetales centró un encuentro internacional del proyecto europeo Sana Silva que reunió
en Jaca y Villanúa a investigadores y gestores forestales de varias regiones
del Pirineo y del sur de Francia. El objetivo fue analizar el impacto del
cambio climático en estos bosques y compartir estrategias para su conservación
ante un problema que preocupa desde hace años.
El caso de la Selva
de Villanúa evidencia la gravedad de la situación. En este abetal objeto de
seguimiento por parte del Gob. de Aragón, cerca del 30 % de los árboles ha
muerto en apenas cinco años. El estudio, desarrollado en una parcela de once
hectáreas dentro de la Red Natura 2000, muestra además un descenso progresivo
de ejemplares sanos y un aumento de árboles secos y caídos desde 2020.
Los expertos
coinciden en que no existe una única causa. Sequías prolongadas, olas de calor,
plagas de insectos, hongos de raíz y la acción de parásitos como el muérdago
actúan de forma combinada, debilitando a los árboles. Según los investigadores,
este “cóctel” incrementa su vulnerabilidad y desencadena procesos de decaimiento
que se arrastran desde hace décadas y que ahora se intensifican.
Ante este escenario,
responsables forestales y científicos subrayan la necesidad de seguir
investigando para entender mejor el fenómeno y aplicar medidas de gestión
adaptativa. El proyecto Sana Silva, dotado con fondos europeos, busca
precisamente coordinar el conocimiento entre territorios y definir estrategias
comunes que permitan mejorar la resiliencia de los bosques pirenaicos frente al
cambio climático.
LAURA / JACATIMES





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