Cuando la montaña nos la juega
El Pirineo aragonés ha vivido un invierno excepcional por la nieve… y devastador por sus consecuencias: siete personas han muerto en aludes, muchos de ellos fuera de pistas y en jornadas de riesgo “moderado”, el escenario más traicionero para los montañeros.
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| GUARDIACIVIL |
El invierno 2025-2026 deja un balance trágico en el Pirineo
aragonés, con siete fallecidos en aludes registrados entre finales de diciembre
y finales de enero en zonas de Panticosa, Benasque y Bielsa, todos ellos fuera
de pistas. Es el peor dato en 35 años, en un invierno marcado por nevadas
continuas y una acumulación histórica de nieve.
El riesgo fue elevado durante toda la temporada. Según la AEMET,
más de 80 días se situaron en niveles de peligro notable o fuerte. Y ahí reside
una de las claves: el nivel 3, el más frecuente, es también el más mortal, ya
que combina condiciones inestables con una mayor presencia de montañeros que,
confiados, salen a la montaña.
Las condiciones del manto nivoso han sido especialmente
engañosas, con capas débiles ocultas bajo superficies aparentemente seguras,
capaces de desencadenar grandes avalanchas. A ello se sumaron borrascas
continuas, cambios de temperatura y una reserva nival que aún hoy se sitúa por
encima de la media, aumentando el riesgo incluso en jornadas sin nevadas
recientes.
El impacto también se dejó sentir en carreteras y accesos,
con cierres en puntos clave como Bielsa o el Portalet y restricciones en
enclaves turísticos. En este escenario, la intervención de los GREIM de la
Guardia Civil volvió a ser fundamental, recordando que, pese a la experiencia o
la aparente seguridad, la montaña invernal exige prudencia máxima: informarse,
planificar y saber renunciar sigue siendo la mejor forma de evitar nuevas
tragedias.
LAURA / JACATIMES





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