Impactan directamente en la economía comarcal
Las retenciones kilométricas en la N-330 y la A-23, en el entorno de Sabiñánigo, han reavivado el ,malestar de empresarios turísticos y del sector agrícola que piden soluciones urgentes ante el perjuicio económico y los problemas de seguridad derivados de la paralización de las obras.

Los atascos se repitieron en el regreso masivo de visitantes
y esquiadores tras un fin de semana de gran afluencia en el Pirineo. Las colas,
concentradas especialmente en el entorno de Sabiñánigo, provocaron esperas de
hasta tres horas en trayectos habituales hacia Zaragoza, duplicando los tiempos
normales de viaje.
Desde el sector empresarial de la Jacetania y el Alto
Gállego advierten de que la imagen que se proyecta es “nefasta” y temen que, si
la situación se prolonga, pueda traducirse en pérdidas para el turismo,
principal motor económico de la zona. Insisten en que la fluidez y la seguridad
en los accesos son fundamentales para la competitividad del destino.
A este malestar se suma la preocupación de la asociación
vecinal El Cajicar, que agrupa a residentes y agricultores del entorno rural
entre Jaca y Sabiñánigo. Denuncian que la paralización de la autovía ha dejado
accesos cortados o inutilizados, obligando a circular por caminos estrechos y
con fuertes pendientes, inadecuados para camiones de gran tonelaje.
La situación afecta de forma especial a la cooperativa
agrícola Santa Orosia, prácticamente aislada, cuyos camiones deben atravesar el
casco urbano de Sabiñánigo para cargar y descargar mercancía, con el
consiguiente incremento del riesgo vial. Tanto empresarios como agricultores
coinciden en que no se trata solo de retrasos o incomodidades, sino de un problema
de seguridad y de impacto directo en la economía comarcal que requiere una
respuesta urgente.
MARGARITA / JACATIMES



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