Las últimas lluvias y nevadas, la cadena de borrascas, han dejado en una situación delicada varias carreteras del Pirineo oscense. En el valle de Aísa, un derrumbe en la A-2605 coincide con el corte de la vía entre Borau y Aísa por obras de emergencia, mientras que en Lasieso denuncian años de abandono en su único acceso.
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| DPH |
En el término de Aísa, la carretera A-2605 sufrió un derrumbe
entre los puntos kilométricos 17 y 18 hace casi dos semanas. La vía, que
permanece regulada con semáforos, presenta grietas y un importante desnivel
entre carriles, lo que ha generado inquietud ante el riesgo de que pueda
agravarse la situación si se repiten lluvias intensas. Es el principal acceso
al valle y a los núcleos de Esposa y Sinués.
Al mismo tiempo, la carretera HU-V-2201, que conecta Borau y Aísa, permanecerá cortada durante unos dos meses por obras de estabilización tras detectarse deslizamientos y escalones en un tramo de 120 metros. Durante este periodo, el acceso a Aísa debe realizarse precisamente por la A-2605.
Más al oeste, en el término de Sabiñánigo, los vecinos de Lasieso denuncian el grave deterioro de su carretera de acceso, con baches profundos, socavones y problemas de drenaje que provocan inundaciones en episodios de lluvia. Aseguran que la situación afecta a vecinos, transporte escolar y vehículos de emergencia y reclaman una actuación urgente.
El denominador común es claro: tras el paso de las
borrascas, la red secundaria del Pirineo vuelve a mostrar su fragilidad, con
pequeños núcleos que dependen de una sola vía y temen quedarse aislados ante
cualquier nuevo episodio de mal tiempo.
MARGARITA / JACATIMES





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