La Guardia Civil ha detectado que redes organizadas están aprovechando la geolocalización de las nuevas balizas V-16 conectadas para interceptar avisos de avería y presentarse antes que el servicio oficial de asistencia o la grúa del seguro, con el objetivo de engañar al conductor y cobrar traslados abusivos.
La obligatoriedad de las balizas V-16 conectadas, que envían
la ubicación del vehículo a la plataforma DGT 3.0 para acelerar la asistencia,
ha permitido mejorar la seguridad en caso de avería o accidente. No obstante,
la Guardia Civil alerta de un uso delictivo de esta tecnología por parte de “grúas
piratas”, que monitorizan las señales para adelantarse al servicio contratado
por el usuario.
Según el instituto armado, estos operarios ilegales emplean
vehículos que imitan a los oficiales para ganarse la confianza del conductor,
generalmente nervioso por la incidencia. El fraude se consuma al remolcar el
coche a talleres no autorizados y exigir pagos en efectivo, con tarifas
desorbitadas. Además de la estafa económica, se compromete la seguridad vial al
omitirse los protocolos del rescate.

Para evitar caer en este engaño, la Guardia Civil recomienda
contactar siempre con la aseguradora tras activar la V-16, pedir identificación
al operario y comprobar que matrícula y datos coinciden con los facilitados por
la centralita. También aconseja desconfiar si se piden pagos por adelantado o
si se presiona para llevar el coche a un taller concreto sin autorización.
Pese a estos incidentes, la eficacia de las balizas V-16 para
reducir atropellos en arcén es indiscutible. La DGT trabaja ya en reforzar la
ciberseguridad de las transmisiones, mientras que la Benemérita pide
colaboración ciudadana y que se denuncien posibles avistamientos de estos
servicios sospechosos.
MARGARITA / JACATIMES




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