La borrasca Ingrid ha dejado la tercera gran nevada de enero en el Pirineo y ha colapsado durante varias horas el puerto de Monrepós, principal acceso hacia las estaciones. Jaca amaneció con un manto blanco y la DGA pide “máxima prudencia” por riesgo de aludes.
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La llegada de Ingrid se ha dejado sentir desde primera hora de ayer,
con restricciones en una treintena de tramos de carretera, sobre todo en la
provincia de Huesca. En el Pirineo, la nevada —la tercera en tres fines de
semana— ha acumulado casi medio metro en algunos puntos y ha teñido de blanco
la ciudad de Jaca.
La principal incidencia se ha registrado en la A-23, a la
altura de Nueno, donde el puerto de Monrepós quedó cerrado al tráfico tras
cruzarse una máquina quitanieves. El corte, ya resuelto, generó grandes atascos, obligando a numerosos conductores a detenerse y poner cadenas.
Del nivel
negro se ha pasado al rojo entre Arascués (km 372,2) y Lanave (km 394,1), tramo
donde siguen siendo obligatorias las cadenas o neumáticos de invierno y donde
no pueden circular camiones ni autobuses. En paralelo, la A-22 también ha
exigido cadenas a primera hora en Angüés, aunque la situación se ha normalizado
poco después.
Muchos viajeros que se dirigían a esquiar optaron finalmente
por darse la vuelta tras más de una hora de espera en Arguis y en el entorno
del túnel de Monrepós. Mientras, la DGA ha emitido un aviso de “máxima
prudencia” ante el incremento del riesgo de aludes en el Pirineo, que
previsiblemente se mantendrá en las próximas horas.





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