El obispo de Jaca y Huesca, rev. Pedro Aguado, admite que la falta de sacerdotes obliga a reorganizar la diócesis. Propone “unidades pastorales” y mayor implicación de laicos, mientras el viejo Seminario de Jaca —cerrado hace décadas— recuerda tiempos muy distintos.
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| ARCHIVO JT |
Aguado reconoció que la diócesis se enfrenta a una “falta
evidente” de sacerdotes en numerosas parroquias. La solución, dijo, pasa por
crear unidades pastorales —ya implantadas en otras diócesis— y reforzar los
equipos de misión, la formación de laicos y la pastoral vocacional.
“Hay pocos sacerdotes para tanta misión, y no se trata de
sobrecargarlos”, apuntó el obispo, partidario de repartir tareas y sumar a más
personas en el servicio eclesial. La reorganización se trabajará en los
próximos meses.
El contraste con otros tiempos es evidente. Jaca llegó a
tener un Seminario con promoción tras promoción de vocaciones. Hoy, el gran
edificio permanece cerrado desde mediados del siglo pasado, deteriorándose
invierno tras invierno entre nevadas, humedades y techumbres castigadas por el
paso del tiempo.
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