El quinto fallecido por alud en lo que va de temporada, registrado fuera de pistas en Cerler, ha reabierto el debate sobre la falta de formación y conciencia en montaña. Un guía experto pide responsabilidad colectiva y medidas para frenar una tendencia “evitable”.
En las últimas fechas se ha confirmado la muerte de un
esquiador tras un alud fuera de pistas en Cerler, el quinto fallecido en apenas
tres semanas en el Pirineo. La excepcional cantidad de nieve caída este
invierno ha generado un manto muy inestable que multiplica el riesgo incluso en
las proximidades de las estaciones.
El guía de montaña Íñigo Ayllón califica la situación como
“crítica” y sostiene que el Pirineo “no puede pagar” un precio semejante.
Señala que el accidente se produjo en un “terreno trampa” —barrancos y depresiones
que actúan como vasija— donde las consecuencias de una avalancha, aunque sea
pequeña, se agravan. Además, advierte de la percepción falsa de seguridad en
zonas próximas a las pistas.
Ayllón insiste en la necesidad de llevar equipo básico de
autosocorro —DVA, pala y sonda— y recuerda que los primeros 15 minutos tras un
alud son decisivos para la supervivencia. Lamenta que muchas personas se
aventuren fuera de pista sin material ni formación, asumiendo riesgos que
desconocen.
Hacia dónde vamos. El experto reclama un cambio de
mentalidad y campañas de concienciación a la altura del problema, equiparables
a las del cinturón de seguridad. Plantea que administraciones, estaciones y
federaciones asuman liderazgo ante un fenómeno que crece año tras año. “Son
víctimas evitables si empezamos a ser una sociedad más madura”, resume.
MARGARITA / JACATIMES





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