Jaca Jacobea propone, para el 11 de julio, una excursión prevista para abril de 2020, demorada por la irrupción del covid. Se trata de un recorrido próximo y agradable, la mayor parte por bosque, que nos permite conocer nuestro patrimonio más cercano: la iglesia románica de San Pedro de Lárrede, con decoración lombarda, junto con la casa Isabal y la abadía, un conjunto de gran interés arquitectónico.

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Se ha fijado la salida para Biescas a las 08:00, desde la estación de autobuses de Jaca, comenzando a andar como a las 08:45 hacia Susín y Lárrede, unos 13 kilómetros, con parada para el almuerzo que, junto con la comida, serán “de alforja”.

A las 15:30 y a las 16:30 se formarán sendos grupos de 20 personas para visitar la iglesia. Mientras unos admiran la iglesia, otros visitan la casa Isabal y viceversa, para evitar aglomeraciones. El regreso a Jaca se hará a las 18:00 horas.

La inscripción está abierta hasta el 8 de julio desde la web de Jaca Jacobea. El pago de la actividad se realizará en el autobús, los socios 18 euros y los no socios 20, que incluye las visitas y el autobús.

La organización quiere dejar claro que los participantes asumen su propia responsabilidad y que la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Jaca, queda exenta de cualquier reclamación realizada en las actividades programadas. Se recuerda a los participantes que deben llevar calzado y equipo apropiado, así como contar con los seguros que puedan requerir para la realización de este tipo de actividades.

Dedicada a San Pedro, la iglesia fue construida hacia 1050 en estilo románico aragonés, perteneciendo al grupo de iglesias del Serrablo, caracterizado por la ausencia de escultura figurativa y ornamental, gruesas molduras aboceladas, vanos en arco de medio punto o ligeramente apuntados encuadrados en un alfiz, en la cabecera, arquería de medio punto con un friso de largos billetes verticales a modo de cornisa y nave única rematada en ábside semicircular. San Pedro de Lárrede es una excepción, con planta en forma de cruz latina.

La iglesia fue declarada Monumento Histórico-Artístico en 1931, figura legal que la hace formar parte de la consideración de Bien de Interés Cultural. Junto a su vecina “Casa Isabal” con su típica chimenea altoaragonesa, conforman un binomio monumental de lo más encantador.

Frente a ambas construcciones, desde fechas muy recientes y aprovechando la antigua herrería del pueblo, ha sido habilitado un modesto centro interpretación abierto al público en el que, a base de paneles ilustrados y mapas, se muestran al visitante las claves de este grupo de iglesias serrablesas.

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