La montaña sigue sin tener puertas
Ocho rescates en apenas cuatro días vuelven a demostrar que una mala decisión, un tropiezo o una preparación insuficiente pueden convertir una excursión en una complicada emergencia, como ya hemos apuntado aquí un sinnúmero de veces.
Los GREIM de la Guardia
Civil realizaron ocho intervenciones entre el 26 y el 29 de julio en distintos
puntos del Pirineo aragonés. Caídas, golpes de piedras, fracturas, un caso de
falta de preparación física y un fallecimiento en Ordesa —del
que ya informamos— vuelven a recordar que cualquier
incidente en la montaña puede activar un complejo dispositivo de emergencia.
Las intervenciones se
repartieron entre Respumoso, Remuñé, Ordesa, Balaitús, el barranco del Furco,
el Arco de Piedra, Ordiso y las inmediaciones del refugio de Góriz. En total
fueron auxiliadas once personas, la mayoría por fracturas, esguinces o heridas
provocadas por caídas y desprendimientos, además del senderista que perdió la
vida en la senda de Los Cazadores.
Entre los rescates
destaca el de una senderista que no pudo continuar la ruta en el barranco de
Remuñé por mareos derivados de la falta de preparación física. También fueron
evacuados varios montañeros y barranquistas con fracturas de tibia, peroné o
tobillo, una senderista con un fuerte dolor lumbar y otro excursionista herido
por la caída de piedras en las inmediaciones del Balaitús. En todos los casos
intervinieron especialistas del GREIM, las unidades aéreas y, cuando fue
necesario, médico del 061.
La sucesión de avisos
vuelve a evidenciar el elevado coste humano y material que supone cada
emergencia en la montaña y su complejidad. Los especialistas insisten en la
necesidad de planificar bien las salidas, elegir recorridos acordes con la
condición física, consultar la meteorología y llevar el equipo adecuado para
reducir unos rescates que, verano tras verano, siguen repitiendo un mismo
patrón.
OPC GC / JACATIMES




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